España tiembla!!!...Efectos especiales de maquillage en el cine de terror Español de los 70

El cine fantástico y de terror Español conoció su denominada época dorada a principios de los años 70. Sé empezo a construir una industria cinematográfica, asentada principalmente en Barcelona, naciendo productoras que aprovecharon el tirón como la Profilmes de Pérez Giner, proliferando la especialización de actores, técnicos y directores, encabezados por Paúl Nashy, Amando de Ossorio o León Klymovsky, que trabajaban en un genero poco o nada explotado en España dando como frutos piezas hoy consideradas de culto por muchos fans del genero, independientemente de su calidad como producto meramente de consumo rápido consecuencia de una demanda cada vez mas en auge.


En el apartado que nos ocupa, los técnicos de efectos especiales de maquillaje tenían que lidiar con la escasez de medios con los que disponían, teniendo en cuenta la precariedad de los bajos presupuestos con los que contaban. Podemos decir que aquella generación de artistas fueron los auténticos pioneros del maquillaje terrorífico en España por antonomasia. Uno de los grandes creadores de pesadillas seria Julián Ruiz, conocido dentro de la profesión como “Julipi”, creador junto a su hermano José Luis del primer hombre lobo de la historia del cine fantástico Español en “La marca del hombre lobo”(1968-Enrique L.Eguiluz). Su mejor aportación al panorama fantaterrorifico de la época seria la creación de la criatura extraterrestre que aterroriza a Peter Cushing y Christopher Lee en el clásico “Panico en el transiberiano”(1972-Eugenio Martín). Adelantándose a la manera de “La cosa”(1982) de John Carpenter, el ser de otra galaxia se apodera de los cuerpos como un parásito dominando cuerpo y mente. Su forma inicial de ser humano prehistórico fue el gran acierto de la cinta. Un maquillaje de cuerpo completo de 6 horas de colocación que tuvo que soportar el actor Juan Olaguibel. La escena de la autopsia a Victor Israel esta verdaderamente lograda siendo el efecto mas complicado el de las lentillas de color blanco que, al dejar completamente ciegos a los actores, creaban mas de un encontronazo.
En su filmografía setentera encontramos los zombis de “La orgía de los muertos”(1973-José Luis Merino) y las sangrientas amputaciones de “El espanto surge de la tumba” (1972-Carlos Aured) antes de meterse de lleno en producciones de TVE, falleciendo precisamente mientras trabajaba en una serie de José Maria Forque en 1983 a los 61 años.La factoría de maquilladores que se especializaron en el reciente terreno abonado del terror se podían contar con los dedos de una mano. Como hemos comentado, la falta de recursos era sustituida por ingenio y ilusión. Una receta que en ocasiones daba una mas que un increíble resultado. De entre estos merecidos magos de lo macabro podemos destacar a Cristóbal Criado, autor de los maquillajes de “Una vela para el diablo” (1973-Eugenio Martín), “La cruz del diablo”(1975-John Gilling) o los monjes momificados, mas conocidos como templarios, de “La noche de las gaviotas” (1975- Amando de Ossorio) aunque en esta ultima ultima entrega seguramente su director, Amando de Ossorio, seria en buena parte asesor del maquillaje de los cadavéricos monjes, como solía ejercer en las demas entregas.

Carlos Paradela convirtió a Aldo Sanbrell en la momia Guede Nibo y puso su granito de arena resucitando a los templarios de Ossorio para conducir un galeón fantasma en “El buque maldito” (1973- Amando de Ossorio). También transformo a nuestro monstruo nacional Paul Nashy en el hombre lobo Waldemar Danisky para la desastrosa “La furia del hombre lobo”(1970-José Maria Zabalza) y baño en sangre a una lozana Lucia Bose encarnando a Erzebeth Barthory en “Ceremonia sangrienta”(1972-Jorge Grau).La mayoría de estos artistas empleaban látex y cloririo, materiales novedosos para la época, aunque siempre recurrían a materiales más caseros y cada maestrillo tenia su truco guardado recelosamente. En ocasiones la casqueria resultaba de lo más acertado para destripamientos, amputaciones o desangramientos. Vísceras de cerdo principalmente y otros órganos como corazones y ojos de vaca se empleaban para estos menesteres, creando la esperada reacción de repulsa en mas de una actriz que incluso seria sustituida por una doble en este tipo de escenas.
Adolfo Ponte fue el encargado de realizar la explotación nacional del exitazo creado a raíz de “El exorcista” (“The exorcist”-1973, William Friedkin) titulado “Exorcismo”(1974-Juan Bosch) creando un acertado maquillaje claramente inspirado en el creado por el maestro Dick Smith para la cinta original. La adolescente endemoniada (Grace Mills) presentara una progresiva degeneración acentuada por unas lentillas y dentadura corroída sin faltar los obligados vómitos verdes creados con puré de guisantes y yogur. Un trabajo logrado que aun hoy en día logra su efecto considerando la triste etiqueta que soporta el ser una triste explotación de todo un clásico del cine terrorífico. Al año siguiente Ponte lograría una de las transformaciones mas logradas de toda la filmografía del hombre lobo nacional por excelencia, “La maldición de la bestia”(1975- Miguel Iglesias) no solo nos presenta a Waldemar en su estado más salvaje, maquillaje creado con cuatro piezas (calota de frente y cabeza, pómulos, nariz y barbilla) y pelo mas recio acentuado por unos colmillos mas grandes, si no que también presentara por vez primera al legendario Yeti del Himalaya en una cinta Española. Lamentablemente la creación de esta criatura deja mucho que desear, disimulando los defectos del triste traje de cuerpo entero con cremallera a la espalda filmando la esperada batalla con el hombre lobo con un filtro de cámara que crea el efecto de noche.
En ocasiones los directores confiaban en los maquilladores para recrear las criaturas que debían filmar con toda credibilidad, repitiendo labor en barias ocasiones debido a la satisfactoria relación que este tenia con el mismo realizador. Este fue el caso de José Luis Campos, el creador de los templarios de Amando de Ossorio. Basándose en los diseños preliminares ideados por el propio Ossorio, José Luis moldeo las calaveras con barbas y las huesudas garras de los templarios fabricadas a base de caucho. Una magnifica recreación de vestuario, música de Antón García Abril y la cámara lenta hacían el resto. “La noche del terror ciego”(1972-Amando de Ossorio) y “El ataque de los muertos sin ojos”(1972-Amando de Ossorio) fueron los dos títulos en los que trabajaría antes de embarcarse en una cinta maldita que nunca se estreno y de la que poco o nada podemos contar titulada “El monte de las brujas”(1972-Raul Artigot).

El caso de Fernando Florido resulta del todo singular. Fue el único de su generación que consiguió permanecer dentro del campo del maquillaje terrorífico transcurrida la época de efervescencia en los años 70. Su primer maquillaje terrorífico seria dentro de la saga de Waldemar Danisky, recreando a nuestro hombre lobo para “El retorno de Walpurgis”(1973-Carlos Aured), engañoso titulo y no menos acertado maquillaje, nos encontramos en época de experimentaciones y desarrollo. A finales de los 70 trabajaría en dos grandes clásicos de nuestro genero: “¿Quién puede matar a un niño? (1976) la obra maestra del gran Chicho Ibáñez Serrador donde podemos ver como un pobre anciano es apaleado, colgado bocabajo, como si fuera una piñata y “Inquisición”(1976-Jacinto Molina) donde Fernando se explayo reconstruyendo las salvajes torturas de los inquisidores. En la siguiente década siguió trabajando en las producciones de Paúl Nashy / Jacinto Molina resucitando por ultima vez al diabólico Alaric de Marnac en “Latidos de pánico” (1983-Jacinto Molina), retomando al licántropo Waldemar Danisky en su única aventura en Japón o creando el elenco de criaturas de pesadilla, en un claro homenaje de Paúl Nashy a los clásicos de la Universal, de la maldita “El aullido del diablo” (1987- Jacinto Molina). Entre cinta y cinta le quedo tiempo para echarle una mano al técnico Carlo de Manchis con el reptil gigante de “Serpiente de mar”(1984-Amando de Ossorio).
La mayoría de los maquilladores de la época estaban dispuestos a cualquier tipo de producción, no existía una especialización ni rama dedicada exclusivamente al terreno del cine de terror. Es por ello que cuando un productor encargaba un maquillaje terrorífico o una criatura a un maquillador, generalmente eran pocos los atrevidos a realizar algo que, dadas las circunstancias, resultaba complicado por la falta de medios de los que se disponían. Como comentamos al principio del articulo, el ingenio de estos artesanos resulto ser la mejor arma.

De entre todos los maquilladores citados tenemos que destacar a uno que sobresale por ser el que más trabajo en aquellas producciones fantaterrorificas. Un autentico destajista del látex y el caucho, Miguel Sese. En su dilatada filmografía encontramos joyas como “Dr. Jekyll y el hombre lobo” (1971- Leon Klymowsky) recreando por partida doble al diabólico científico y al licántropo Waldemar Danisky, “La saga de los Drácula”(1972-Leon Klymowsky) transformando a Narciso Ibáñez Menta en un elegante Conde Drácula con final sorpresa al final de la cinta cuando Tina Sainz da a luz a un niño monstruoso, “El jorobado de la morgue”(1972-Javier Aguirre) colocando una joroba de 10 kilos a Paúl Nashy en la espalda enfrentándolo en un clímax final contra una descomunal y deforme criatura, “el primordial” interpretada por Fernando Bilbao, asiduo a los maquillajes especiales a raíz de interpretar al monstruo de Frankenstein en “Drácula contra Frankenstein”(1971) y “La maldición de Frankenstein”(1972) ambas de Jesús Franco. Bilbao tubo que soportar una buena cantidad de capas de látex para ser a continuación rociado con lubricante para automóviles creando así el efecto de un ser pringoso y en descomposición. Para “La rebelión de las muertas”(1972-León Klymowsky) convirtió a Nashy en un demonio y resucito a unas mas que exóticas sirvientas zombis, transformando al mismo actor en la momia Amenhotep de “La venganza de la momia”(1973-Carlos Aured) con una inolvidable secuencia de aplastamiento de cráneos súper gore. También recordamos la secuencia inicial del sacrificio con decapitación en “La noche de los brujos” (1974-Amando de Ossorio) sin olvidar los cadáveres devorados por las carnívoras libélulas de “Una libélula para cada muerto”(1973-León Klimowsky) o los asesinatos con victimas expropiadas de sus ojos en “Los ojos azules de la muñeca rota” (1973-Carlos Aured). El trabajo de Miguel Sese también lo podemos encontrar en los créditos de“La mansión de la niebla”(1972-Francisco Lara Polop), “La orgía nocturna de los vampiros”(1972-León Klimowsky), “Odio mi cuerpo”(1974-León Klimowsky) y en “El juego del diablo”(1974-Jorge Darnell) tardía aportación Hispana al éxito de “El exorcista”. Seguramente el trabajo tanto de Miguel, como de Fernando, de José Luis o de cualquiera de los artistas citados nunca será debidamente reconocido. Sirva este pequeño articulo para ello. La labor de un pequeño grupo de maquilladores que fueron pioneros y artífices de un arte tan maravilloso como el de crear …aunque sean monstruos!

Comentarios

Maurizio Ercole ha dicho que…
Felicitaciones por este blog, me encanta la película de terror español, Amando de Ossorio es mi director favorito. Saludos desde Italia. Mauri.
monsterdavid ha dicho que…
Me alegra te guste el blog, mas alla de tierras Españolas. Sigue atento al mismo pues muy pronto tendreis noticias de Amando de Ossorio.
filomeno2006 ha dicho que…
Amando de Ossorio, Gallego Universal

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